Friday, June 24, 2016

EL ACOSO DE LAS FANTASÍAS.

                    Analicemos la siguiente escena: Una madre ante su único hijo inconsciente y gravemente enfermo.

                    La madre es una  persona inteligente y racional, acepta resignadamente la condición terminal de su hijo, pero luego en forma inexorable, empiezan a fluir incontroladamente por su mente imágenes concretas ¿Por qué su hijo tiene que morir tan joven?, ¿Por qué los médicos con toda su ciencia y avanzada tecnología no lo pueden salvar?, ¿Qué puede hacer ella por su hijo? La  angustia empieza a aumentar peligrosa y desproporcionadamente, el acoso de esas imágenes fantasiosas le ha nublado la razón y el estado emocional de la madre se ha desequilibrado  para siempre.

                    Independientemente del desenlace del hijo, la madre sigue viva, pero para seguir viviendo es imprescindible  que encuentre rápidamente el fundamental equilibrio emocional que ha perdido, ya que no se puede vivir con una angustia permanente, su cuerpo no lo soportaría y terminará enfermándose.

                    De pronto, llega a su mente una imagen que les da una respuesta contundente, pacificadora, la imagen de un dios todopoderoso, misericordioso, una imagen que no entiende ni puede explicar, porque esa imagen está más allá de la razón, pero es una imagen que le ayuda a encontrar el consuelo que tanto necesitará el resto de su vida, por ello es que la madre, humilde e inconscientemente lo acepta y permite dejar a su hijo en las manos de esa imagen reconfortante.

                    El acoso de las fantasías es una experiencia terrible e insoportable para los creyentes, de ahí que la teodependencia es la única salida de la que se dispone ante las constantes e innumerables crisis de la vida que involucran lo desconocido, lo inexplicable y lo inevitable. Lo interesante del acoso de las fantasías es que los teodependientes no pueden aceptar que su dios sea solo un producto de su IMAGINACION, porque entonces su identidad personal que lo soporta como creyente, quedaría al descubierto y derrumbaría su vida.

                    Por otra parte, las personas que no son ateos, tampoco entenderán ni aceptarán las consecuencias del acoso de las fantasías en los creyentes, porque les impediría proyectar su ignorancia sobre las creencias religiosas, ya que sabiendo de antemano que dichas creencias  son solo un mecanismo defensivo de la mente para protegerse de una realidad insoportable, entonces seria inhumano hacer burla o escarnio de ellas y perderían la razón de ser de los ataques infructuosos y absurdos que hacen a esas creencias de los teodependientes.

Saludos cordiales.




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