Analicemos la siguiente escena: Una madre ante su único
hijo inconsciente y gravemente enfermo.

Independientemente del desenlace del hijo, la madre
sigue viva, pero para seguir viviendo es imprescindible que encuentre rápidamente el fundamental equilibrio
emocional que ha perdido, ya que no se puede vivir con una angustia permanente,
su cuerpo no lo soportaría y terminará enfermándose.
De
pronto, llega a su mente una imagen que les da una respuesta contundente,
pacificadora, la imagen de un dios todopoderoso, misericordioso, una imagen que
no entiende ni puede explicar, porque esa imagen está más allá de la razón,
pero es una imagen que le ayuda a encontrar el consuelo que tanto necesitará el
resto de su vida, por ello es que la madre, humilde e inconscientemente lo
acepta y permite dejar a su hijo en las manos de esa imagen reconfortante.

Por otra parte, las personas que no son ateos,
tampoco entenderán ni aceptarán las consecuencias del acoso de las fantasías en
los creyentes, porque les impediría proyectar su ignorancia sobre las creencias
religiosas, ya que sabiendo de antemano que dichas creencias son solo un mecanismo defensivo de la mente
para protegerse de una realidad insoportable, entonces seria inhumano hacer
burla o escarnio de ellas y perderían la razón de ser de los ataques infructuosos
y absurdos que hacen a esas creencias de los teodependientes.
Saludos cordiales.