Friday, January 23, 2015

MUNDO FELIZ DEL CREYENTE.


                    Los seres humanos somos arrojados a este mundo problemático sin haberlo pedido y más aún nacemos con un inevitable destino determinado, por un lado, por un grupo de características intelectuales que a cada persona nos tocó en suerte y por el otro lado, el conjunto de circunstancias particulares que nos rodean.

                    La mayoría de las personas nacen con una escasa fortaleza intelectual, por esa razón son CREYENTES y eso les impide afrontar los sucesos desconocidos, inevitables e inexplicables, provocándoles una enorme angustia y por lo tanto una vida miserable, es decir una persona sin VALOR ni FUERZA para vivir la vida por sí mismo, recurriendo a un ser imaginario para que lo cuide y lo proteja. Pero su misma limitación intelectual les proporciona una solución a su angustia, al ponerlos fuera del alcance de sus propias limitaciones y llevarlos a la ignorancia de ellos mismos y ocultarles el porqué son creyentes, al grado extremo de que ningún creyente sabe qué es lo que tiene que lo hace ser creyente y nada más que creyente.
                   
                     Por otra parte las circunstancias particulares de los creyentes hacen que tradicional y culturalmente sea inaceptable que una persona adulta tenga temores infundados y las religiones creadas exprofeso les proporcionan el alivio que necesitan a ese temor irracional a lo desconocido, lo inevitable y lo inexplicable, generándoles ideas de dioses súper-poderosos que les brindarán salvación, protección, vida eterna y explicaciones absurdas pero efectivas contra la ansiedad, el estrés y las vicisitudes de la vida, de esa manera el creyente en dioses puede vivir “normalmente” en su propio mundo feliz con “alucinaciones controladas” y colateralmente, su equilibrio emocional hará más llevadera la relación con el resto de la población o minoría que no requiere dioses en su vida.


                    En la primera gráfica se muestra la clásica alegoría de la caverna, en la cual las religiones o iglesias proyectan lo que son los dioses a los creyentes, los cuales postrados y dada su escasa fortaleza intelectual (Curiosidad, Inteligencia y Valor), observan atemorizados a esos dioses y los aceptan sin la mayor resistencia. Los creyentes por su condición de creyentes, no solo no se dan cuenta de la manipulación de la que están siendo objetos, sino que además la necesitan para que sean guiados hacia algún dios que los cuide y los proteja. Así mismo se observa a algunas personas (ateos) que poseen la suficiente fortaleza emocional para entender lo que está pasando y se alejan de esa escena que no es compatible con su condición de ateos.

Por lo anterior, resulta ocioso e inhumano el pretender quitarles los dioses a los creyentes, ya que para ellos es un asunto de vida o muerte.

Saludos cordiales.

Friday, January 09, 2015

CREYENTES RESENTIDOS.

Carlos María De Heredia, fue un sacerdote jesuita que escribió el libro intitulado “Una Fuente de Energía, Imprenta Teresita, México, 1945” y en el que concluye lo siguiente: “Dios no me ha oído, luego no existe. Y desde entonces se hizo ateo.

Un creyente resentido es por ejemplo, una persona que oró y pidió a su dios que le salvara la vida a su hijo moribundo, como no lo salvó, entonces concluye que dios no existe y desde entonces se hizo ateo.

El CREYENTE RESENTIDO encuentra más consuelo en la blasfemia que en la oración, porque de esa manera desahoga la rabia que siente por haber creído en un dios carente de poder y que no le ha servido de nada. Por eso los creyentes resentidos se hacen llamar ilusamente ateos y se la pasan blasfemando contra dios, las religiones y sus adherentes.

Los CREYENTES RESENTIDOS con su dios pululan por las Redes Sociales disfrazados de ateos y de hecho la mayor parte de la mala fama que tenemos los ATEOS proviene de los CREYENTES RESENTIDOS quienes continuamente despliegan “memes caricaturescos” y diatribas anti-teístas, anti-religiosas, anti-iglesias, anti-sacerdotes, anti-creyentes, que les producen satisfacción y desahogo de sus frustraciones, odios, desencanto y rechazo divino.

El poeta Antonio Machado dice: “Porque todo es creer, amigos, y tan creencia es el sí como el no. Nada importante se refuta ni se demuestra, aunque se pase de creer lo uno a creer lo otro.” Por lo tanto tan creyente es el que SI CREE en dios como el que NO CREE en dios y es ocioso debatir una creencia.

Saludos cordiales.

Friday, January 02, 2015

EL ESCUDO DEL ATEO.

EL ESCUDO DEL ATEO.
Vuestros hijos, aunque estén con vosotros, no os pertenecen. Podéis darles vuestro amor, pero no vuestros pensamientos, porque ellos tienen los suyos propios. Podéis esforzaros en ser como ellos, pero no busquéis hacerlos como vosotros.” GIBRAN JHALIL GIBRAN

La mayoría de los habitantes de este planeta son creyentes en al menos un dios y se piensa que educar en la religión a un niño es lo mejor para él. En esa condición, el adoctrinamiento se generaliza por los padres creyentes hacia todos sus hijos considerando que es su obligación enseñar algo benéfico a sus hijos.

Sin embargo, el niño que de adulto va a ser necesariamente ateo, está inmunizado contra la charlatanería o supercherías de todo tipo que durante toda su vida pueda escuchar o leer, por lo tanto no importa cuanto adoctrinamiento reciba, finalmente en la adolescencia su paraguas de inmunización lo  ubicará como lo que es, un ateo. Así mismo, el niño que va a ser necesariamente creyente de adulto, no está inmunizado contra la charlatanería y supercherías, por esa razón estas lo permean desde la infancia, manifestándose como un creyente consumado.

Es muy difícil si no es que imposible identificar en la tierna infancia a un niño o niña que van a ser ateos de adultos, pero su inmunidad la obtienen desde la cuna a través de su carácter o temperamento, del cual surgen tres características intelectuales innatas o connaturales que forman un escudo protector y que le proporcionan blindaje contra las creencias absurdas, a saber la CURIOSIDAD (para investigar), la INTELIGENCIA (para razonar) y el VALOR (para aceptar su condición), las cuales durante su desarrollo intelectual se irán acentuando y siendo cada vez más evidentes hasta alcanzar el nivel justo y necesario para descubrir que es ateo. Dado que estas tres características intelectuales se mantienen durante la adultez, entonces resulta imposible que un ateo pueda convertirse a creyente.


Por otra parte, igualmente resulta ocioso enseñarles a los infantes el ateísmo, por lo que sería preferible dejarlos crecer y desarrollarse como lo que son, niños en proceso de desarrollo y solo en su bien entrada adolescencia enseñarles lo uno o lo otro de acuerdo a la tendencia que muestren, ya sea la de ateo o la de creyente, de esta manera se evitaría caer en el abuso infantil y crear los fastidiosos creyentes o ateos de closet que se manifiestan en las redes sociales como creyentes rebeldes o como ateos reprimidos.

Saludos cordiales.